Debí de haber llegado a casa, lavarme los dientes, cambiarme la ropa y haberme tirado a dormir.
Y por el contrario, otra vez vuelvo a este insomnio que me mata.
Tienes razón, David, debes buscar un psicólogo.
Aunque, sabes... es una enfermedad crónica. No hay nada que cure el alma enferma.