Vuelvo tras varios días sin escribir. Entre la rutina del trabajo, queriendo volver rutina al ejercicio, y al mismo tiempo huir de ella, se me han ido varios días.
Descubrí en estos día extraviados que perdir perdon no es tan difícil como pensaba. Me es necesario romper con el estigma que he creado de mí. Pensar que puedo ser otra, en otros zapatos y caminar por lo no andado.
Pedirme perdon a mí misma por haberme traicionado tantas veces. Pedirme perdon y perdonarme. Y caminar en mis zapatos también, como si fuera otra.
Escribo por tensión, pulsión, por vocación. Escribo porque no sé hacer otra cosa. Me declaro culpable de toda culpa inconfesable. Insomne, apasionada y otras tantas neurótica pero nada en serio.
07 agosto 2012
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