No más, amor mío, no más.
No más a la violencia.
No más a despertar con temor de nuevos días. No más a la guerra.
no más a las marchas que nada logran.
Mi mundo tiene ya fecha de caducidad.
¿Dónde jugarán nuestros nietos y los hijos de nuestros nietos?
No más, amor mío, no más.
Tengo unas ansias osuras de felicidad.
sí, felicidad, no es utopía, lo juro.
No es mentira, lo juro.
No más, amor mío, no más.
Escribo por tensión, pulsión, por vocación. Escribo porque no sé hacer otra cosa. Me declaro culpable de toda culpa inconfesable. Insomne, apasionada y otras tantas neurótica pero nada en serio.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
-
No me importa. No, no. Escúcheme un poco más. Temo al matrimonio, como temo a la vejez y a la muerte. Como al vestido blanco y a lo cotid...
-
Habrá que creer que la utopias no son tan lejanas, ni tan imposibles y pueden dejar de ser utopias. Medir la felicidad de los gobernados no...
-
Me despierta el sinfin de silencios que llevo dentro que guardo, que acumulo, que explotan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario