No hay nada más patético que llorar en silencio. Sin pataer puertas ni tirar libros.
Sin gemidos.
Duele, duele mucho.
Escribo por tensión, pulsión, por vocación. Escribo porque no sé hacer otra cosa. Me declaro culpable de toda culpa inconfesable. Insomne, apasionada y otras tantas neurótica pero nada en serio.
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